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    En Folgoso de la Ribera tenemos unos seres de leyenda llamados "JAININES".

 

Los jainines son unos presuntos seres que habitaban o habitan en el pueblo de Folgoso de la Ribera. Hay distintas versiones sobre esta leyenda, pero más o menos podemos resumirla como sigue:

Los jainines son unos duendes muy bajitos, de alrededor de 60 cm de estatura, que habitan en el monte del Carbayal, por donde sale el sol en el pueblo de Folgoso de la Ribera, al que se dirigen frecuentemente para conseguir comida u otras cosas, o simplemente para hacer trastadas. Aún hoy en día, cuando no encontramos algo en casa o donde sea que debiera estar, aludimos (como que nos lo quitaron ellos) a estos enanitos diciendo -Serían los jainines-

 

 

A continuación, lo que tenía escrito originalmente en esta página (2008):

   Se supone que son una especie de personas enanas que se ocultan en el monte del pueblo... y eso parece que es lo único bien definido en todos los que hablan de ellos. Luego ya se puede oír que andan desnudos, o que no; que hacen gamberradas a la gente, o que no se hacen notar... hasta algunos dicen que agreden sexualmente a las ancianas si tienen ocasión. En fin, que el tiempo ha ido dando para mucho con los jainines como ocurre con todo este tipo de historias.

   Mi padre, Tomás Vega Parrilla, me contó el que se supone que es el origen de esta leyenda; a él a su vez se la contó su tío Juan Antonio.

 

   Le parece recordar que el nombre ya venía de antes, no sabe de dónde ni de qué, pero la cosa es que se aplicó aquí para denominar a unos seres producto de la imaginación de una señora que le parece recordar que se llamaba Balbina, esposa, eso sí, del "tío Leonorón" (entonces a mucha gente mayor se le ponía eso de "tío" o "tía" delante del nombre aunque no fuera de la familia) y tía (de verdad) de Aída y "Bisi". La cosa debe datar de hace unos cien años.

 

   Balbina se quedaba sola en casa (la última del pueblo aguas arriba de la reguera de Valdeloso, junto al "molinín") muy a menudo debido a la afición de su marido a pasar el tiempo en las tascas del pueblo, así que se le ocurrió empezar a divulgar que cuando se quedaba sola iban a cortejarla unos hombrecitos de "un codo de alto", para ver si así su marido dejaba los bares y se quedaba en casa por miedo a quedarse sin mujer....

   Por lo visto la señora contaba las cosas con tal lujo de detalles que algunos la creyeron... y a partir de ahí la imaginación de la gente hizo el resto.

 

   PD: Es curioso que siempre he oído hablar de los jainines en masculino; sin referencia alguna a si hay o no jaininas, aunque así debiera ser.